LA CENA, por Joan Agustí Nogués.

“Talleyrand y Fouché, que han entrado en nuestras memorias como el vicio apoyado en el crimen”.
Con esta cita de “Memorias de ultratumba” de Chateaubriand, recientemente reeditada en España, finaliza esta obra teatral, representada en el Teatro Olympia de la ciudad de València entre los días 26 de abril y 14 de mayo de 2.006, después de su estreno en Madrid.
El autor, el dramaturgo francés Jean Claude Brisville, recrea una hipotética cena privada con dos únicos comensales como protagonistas: Talleyrand, el anfitrión y, Fouché que, en palabras de Stefan Zweig son las figuras psicológicamente más interesantes de esa época. Ambos son mentes claras, positivas, realistas. Ambos han pasado por la escuela de la Iglesia y por la fogosa escuela superior de la Revolución.
Ambos tienen la misma sangre fría carente de todo conciencia en cuestiones de dinero y de honor. Ambos sirven con igual deslealtad, con igual falta de escrúpulos, a la República, al Directorio, al Consulado, al Imperio y a la Monarquía.
El 29 de junio de 1.815 Napoleón abandona París en busca de su destino tras la derrota de Waterloo y el rechazo de las cámaras a la continuación del Imperio. Fouché consigue ser nombrado Jefe del Gobierno Provisional, asumiendo el mismo papel que desempeñara Talleyrand el año anterior. El 5 de julio, ambos políticos celebran en Neuilly una entrevista en presencia de Wellington. El día 6 transcurre en la ansiedad de la incertidumbre. ¿Quién va a gobernar Francia? ¿La Republica de Fouché, la Monarquía de Luis XVIII, o el Imperio de Napoleón II? El 7 de julio por la noche, en Saint-Denis, Fouché presta juramento de fidelidad al rey, con la bendición de Talleyrand y el día 8 Luis XVIII se convierte en rey de Francia. ¿Qué pasó esa noche del 6 al 7 de julio?
Brisville ha imaginado que esa noche Talleyrand invitó a Fouché a su palacio de la calle Saint-Florentin para decidir el destino de Francia. Ha querido verlos “en el momento en que la coyuntura política los obliga a la negociación. ¿Alianza provisional o último combate? En cualquier caso, un momento excepcional para el destino de su país y de su futuro personal. Pero más allá de los personajes hundidos en las sedas y los dorados de los honores, es a la verdad negra y llena de sangre de estos dos hombres a los que en La Cena he intentado acercarme.”
Brisville, nacido en Bois-Colombes en 1.922, ha hecho gran parte de su carrera literaria en el mundo de la edición. Se inició en el teatro con “Saint Just”, para la que contó con el apoyo de Albert Camus. Su gran éxito de público le llega con “Le Fauteuil à Bascule” en 1.982: en esa obra desvela los entresijos del mundo de la edición que tan bien conoce, con la falta de comunicación como núcleo argumental. Estrena “Le Souper” en 1.989 y es autor además de obras narrativas, ensayos y del guión cinematográfico de “Beaumarchais L’Insolent”, de Edouard Molinaro.
“La Cena”está dirigida en su versión española por Josep Maria Flotats, que interpreta el personaje de Talleyrand con Carmelo Gómez en el papel de Fouché, entablando ambos un interesante duelo interpretativo con ventaja, a nuestro modesto entender, para Flotats ya que el personaje de Talleyrand es más atractivo, con una mayor facilidad para desplegar su fina ironía.
Algunos críticos han creído ver anacronismos en los diálogos, nosotros no los hemos apreciado. Sí hemos observado en cambio, una tal vez excesiva vulgarización del personaje de Fouché; suponemos como recurso del autor para mostrar la disparidad de origen social de los dos protagonistas, que ocupan por completo el fondo dramático debatiendo ideas y situaciones con diálogos sobrios que unen la ironía, el humor y el arte de los sobrentendidos.
Joan Agustí Nogués