AÑO VI BOLETÍN Nº 141
24 de marzo de 2008
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ASOCIACIÓN CULTURAL "ALMANSA HISTÓRICA 1707"/ ASOCIACIÓN NAPOLEÓNICA VALENCIANA
JORNADA DE CONVIVENCIA EN ALMANSA
16 DE MARZO DE 2008
El organizador del acto, Herminio Gómez, da la
bienvenida a los valencianos. (Foto: Nicolás Ortiz)

Los anfitriones preparan el rancho para las tropas. Entre otros manjares; el
gazpacho manchego,
los famosos quesos, jamón, verduras caseras y vinos de la tierra se ofrecieron
con abundancia
para deleite de los comensales. (Foto: Nicolás Ortiz)

Nuestro compañero Miguel Jover impartiendo clases de esgrima (Foto: Nicolás
Ortiz)

Oscar Rodríguez se incorporó
como gastador del Rgto. Valencia (Foto: Nicolás Ortiz)
La jornada fue mucho más relajada de lo habitual, dedicando la mayor parte
del tiempo a la convivencia, la tertulia y, cómo no, a la gastronomía manchega
ofrecida por nuestros amigos de Almansa. (Foto: Nicolás Ortiz)
Más imágenes en:
http://www.valencia1808.com/v_09_v_44_almansa.htm
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ASOCIACIÓN NAPOLEÓNICA VALENCIANA
AMT´2008. CONCURSO-EXPOSICIÓN DE MODELISMO DE TORRENT (VALENCIA)
Los días 28, 29 y 30 de marzo tendrá lugar en el Auditorio de Torrent (Valencia)
la decimocuarta edición del Concurso-Exposición de Modelismo Estático, AMT’2008.
La Asociación Modelista Torrent, una vez más, ha organizando uno de los
concursos–exhibición de carácter internacional más importantes e innovadores de
España y una de las innegables referencias europeas dentro del modelismo.
La asociación Napoleónica Valenciana participará, por cuarto año consecutivo, en
la AMT de Torrent con su grupo de recreación "Regimiento de Valencia 1808" que
realizará desfiles y demostraciones durante la mañana del domingo 30 de marzo.
Miembros del Regimiento
Valencia frente al Auditorio
de Torrent en la AMT de 2007 (Foto: Boro Girbés)
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ASOCIACIÓN NAPOLEÓNICA VALENCIANA
VI Congreso de Historia Militar (Zaragoza)
El VI Congreso de Historia Militar, organizado por la Academia General Militar y
la Universidad de Zaragoza, tendrá lugar del 31 de marzo al 4 de abril, bajo el
lema “La Guerra de la Independencia Española: una visión militar”.
Las sesiones se desarrollarán tanto en la Academia General Militar como en la
biblioteca “María Moliner”, de la Facultad de Filosofía y Letras, que acogerán
una gran diversidad de ponencias, impartidas por prestigiosos investigadores
civiles y militares.
Nuestro compañero José Ramón Cumplido,
secretario de la Asociación Napoleónica Valenciana,
participará en este congreso
el 3 de abril, presentado su trabajo "La expedición de Moncey sobre Valencia"
Más información en http://www.ejercito.mde.es/decet/seminarios/vi_chm/iniciochm.htm
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Bayonne 1808 - 2008
Bonjour à tous,
Voici le programme de Bayonne :
http://pagesperso-orange.fr/reconstitution/bayonne.html
Vous y trouverez la fiche d'inscription à remplir et renvoyer le plus tôt
possible.
(Indispensable pour la location de chevaux et la réservation de logement hors
bivouac).
Merci beaucoup.
Salut et fraternité
Christophe
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TOLENTINO 815 (ITALIA)
CONSERVARE O DEMOLIRE I LUOGHI DELLA BATTAGLIA DI TOLENTINO?

La scorsa settimana abbiamo assistito impotenti alla demolizione di gran parte
della vecchia osteria di Pollenza Scalo, un edificio risalente almeno al 1700,
testimone attivo della battaglia di Tolentino del 2 e 3 maggio 1815, considerata
da vari storici come la Prima Battaglia per l'Indipendenza Italiana.
L’Associazione Tolentino 815 si batte da alcuni anni per l’approvazione del
progetto “Parco Storico della Battaglia di Tolentino”, un itinerario storico
culturale di collegamento tra i siti che hanno rivestito un ruolo rilevante nel
corso della Battaglia, ove risultano istallati solo i cartelloni e la
segnaletica stradale.
Le finalità sono di conservazione, valorizzazione e fruizione del patrimonio
immobiliare, architettonico e storico legato agli avvenimenti; oltre al recupero
e qualificazione dell'ambiente naturale e del territorio circostante, nei comuni
teatro della battaglia: Tolentino, Pollenza e Macerata.
Dopo decenni di dibattiti e leggi sul recupero del patrimonio edilizio storico,
non è concepibile assistere ancora oggi all'abbandono e successivo graduale
degrado fino alla perdita definitiva di veri “pezzi storici” del nostro
territorio.
Gli strumenti urbanistici, dei quali le Amministrazioni Comunali sono tenute a
dotarsi, dovrebbero attentamente censire e tutelare attraverso apposite
normative tutte le costruzioni del nostro passato anche recente e prescrivere la
loro conservazione a prescindere dal valore storico dei manufatti.
Questo purtroppo non sempre avviene, anzi, spesso non c'è sufficiente attenzione
con il risultato di ottenere frequenti “demolizioni legalizzate” al posto di
adeguati recuperi.
L'attuale legislazione in materia di conservazione del patrimonio edilizio
storico sottopone solo gli edifici pubblici, dopo soli 50 anni dalla loro
costruzione, alla tutela della competente Soprintendenza ai Beni Architettonici;
la quale controlla la qualità degli interventi attraverso la visione dei
progetti ed il relativo rilascio delle autorizzazioni e può anche obbligare
l'ente pubblico inadempiente alla manutenzione e quindi alla conservazione dei
propri edifici storici.
Questo però non accade per gli edifici privati, a meno che non sia il
proprietario a inoltrare specifica domanda di tutela e godere dei vantaggi
derivanti (contributi fino al 50% sulle spese di restauro, abbattimento o
riduzione di tasse, ecc.), pertanto la conservazione del patrimonio edilizio
storico privato può essere tutelata soltanto dagli strumenti urbanistici
comunali.
Proprio per questo esortiamo le Amministrazioni Comunali ad una sempre maggiore
attenzione che garantisca la conservazione dei vecchi edifici soprattutto quando
questi sono legati a specifici fatti storici.
In particolare segnaliamo lo stato di degrado avanzato nel quale versano edifici
come il casale Benadduci (in alto in una foto d'epoca) in c.da Salcito di
Tolentino e la casa Sileoni/Tesei in c.da Cantagallo di Pollenza testimoni degli
scontri bellici del 1815 e preziose realtà del Parco Storico della Battaglia di
Tolentino. Da oltre due anni abbiamo sollecitato gli enti locali per
l’apposizione di un vincolo storico / paesaggistico/territoriale, previa
richiesta alla competente Soprintendenza regionale, purtroppo senza risultato.
Sarebbe opportuno che i Sindaci dei Comuni interessati diano un segnale di reale
volontà di valorizzazione delle emergenze storiche locali, attivandosi affinchè
tali strutture già fortemente degradate non si perdano definitivamente, salvando
così importanti luoghi di memoria della nostra Storia.
Per ulteriori informazioni sul progetto “Parco Storico della Battaglia di
Tolentino” consultare la pagina http://www.tolentino815.it/paginaita12873.aspx
dell’Associazione Tolentino 815.
Via Nazionale, 2 - 62029 TOLENTINO (MC)
Tel.Fax. 0733.960778 - info@tolentino815.it -
www.tolentino815.it
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ARTÍCULOS PRENSA
DIARIO EL MUNDO. 9 de marzo de 2008.
VILIPENDIADO | 200 AÑOS DEL MOTÍN DE ARANJUEZ
La verdad sobre Godoy
Su descendiente Enrique Rúspoli escribe para Magazine cómo los estereotipos
históricos y las falsas acusaciones eclipsaron el verdadero papel del valido de
Carlos IV. La reedición abreviada de sus 'Memorias' aclara incógnitas de aquel
convulso periodo
Por ENRIQUE RÚSPOLI.
Dentro de una semana se cumplirá el segundo centenario del Motín de Aranjuez,
que no fue una rebelión popular, en contra de lo vulgarmente establecido, sino
que tuvo su origen y planteamiento en la camarilla del entonces Príncipe de
Asturias, formada por Escoiquiz, un canónigo iluminado, y un grupo de la alta
nobleza que pretendía recuperar los privilegios que habían ido perdiendo a lo
largo del siglo XVIII, para lo cual creían contar con el apoyo de las tropas
napoleónicas que se acercaban a Madrid. Godoy, por el contrario, propuso alejar
a la familia real, bien protegida por el ejército frente al francés, hacia
Sevilla y la inexpugnable Cádiz. Para evitar este viaje los amotinados contaron
para su ejecución con criados de sus casas, remuneraron a campesinos procedentes
de los pueblos cercanos, se infiltraron con falsas filiaciones (el conde de Teba
disfrazado como "el tío Pedro") y lograron enrarecer el ambiente de la localidad
y azuzar al vecindario, creando así un simulacro de revolución popular que
enmascaraba lo que realmente fue: un golpe de Estado aristocrático que tuvo como
desenlace la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando. El pueblo fue simple
comparsa que apoyó sin apercibirlo una reacción de clase; en cambio, en el Dos
de Mayo fue el protagonista principal que forzó a las autoridades a luchar
contra los franceses.
Una de las pocas mentes que vio con antelación el peligro fue Godoy, en quien
paradójicamente la posteridad ha hecho recaer todas las culpas del desastre
acaecido. En parte se explica por su soledad, rasgo decisivo de su mandato, al
que llegó por la exclusiva voluntad de Carlos IV, que se propuso independizarse
de los dos partidos dominantes en la Corte, el de los golillas, encabezado por
Floridablanca, y el aristocrático, por Aranda, creando un hombre libre de
influencias y relaciones anteriores, sin consignas de equipo o de grupo del que
dependiese, que fuese su hechura propia, un amigo incorruptible, unido
estrechamente a sus personas y a su casa, cuyo interés personal fuese el suyo.
La respuesta de Godoy fue de una lealtad ciega y absoluta a los reyes, de cuya
voluntad dependió en exclusiva. Pero sin partido propio, careció del medio
habitual para contrarrestar y defenderse de las calumnias, embustes y
difamaciones que jalonaron su trayectoria, como la de sus amores ocultos con la
reina María Luisa. Calumnia que el propio príncipe de Asturias difundió en
coplas satíricas, sin importarle tachar a su madre de adúltera y a su padre de
bobo además de cornudo, con tal de eliminar a Godoy. Como decía éste en sus
Memorias, "para mover los pueblos, es un medio probado en todos tiempos esforzar
las mentiras más allá de lo atroz y lo creíble, porque entonces se cree todo".
Con imparcialidad. Estas Memorias, que son un excelente documento para conocer
el reinado de Carlos IV, llegaron demasiado tarde para poder contrarrestar la
imagen forjada por sus adversarios, que publicaron todo tipo de escritos de
descargo sobre su actuación poniendo a Godoy de chivo expiatorio y cuyo
contenido sirvió de base para los historiadores. Al iniciar el destierro con los
reyes, Carlos IV le pidió que no escribiera nada en defensa de su reinado
mientras vivieran él y su hijo Fernando. Carlos IV murió en ı8ı9 en Roma y
Fernando VII en ı833. En su exilio de París, empezó Godoy a escribir su obra en
ı836 hasta terminarla en ı842. Treinta años son muchos para rectificar las
opiniones forjadas. Pero han servido para que los historiadores actuales hayan
revisado con imparcialidad su actuación política y hecho valer aspectos muy
positivos de su etapa de gobierno. Y sobre todo para desechar por calumniosas
muchas acusaciones sin fundamento que constituyen el núcleo de su peyorativa
imagen, tan negativa que roza con la caricatura, pero que, no obstante,
permanecen aún hoy día en el imaginario colectivo, tanta es la persistencia de
los estereotipos históricos, que resisten con la fuerza de lo irracional las
investigaciones más serias.
Nació Manuel Godoy y Álvarez de Faria el ı2 de mayo de ı767 en Badajoz –y no en
Castuera, según se decía para menospreciarlo y tildarlo de aldeano ignorante–
como si nacer en dicha localidad fuera un demérito. Hijo y nieto de regidores de
la capital extremeña, pertenecía a la nobleza no titulada de provincia, con
antepasados que habían sido Grandes Maestres de Santiago o de Calatrava. De
economía modesta, pero saneada, pudo ingresar a los ı7 años con el apoyo paterno
en la Guardia de Corps, reservada a jóvenes de familias nobles, escolta del rey
y primer cuerpo de caballería del ejército, en donde ya estaba su hermano Luis,
y poco tiempo después entraría su otro hermano Diego.
Llevaba cuatro años de simple guardia cuando el conocido episodio en el que se
le encabritó el caballo y lo derribó, le abrió el acceso a los círculos del
poder. La princesa de Asturias, admirada por su valentía al volver a montar y
dominar la cabalgadura, lo comentó con su esposo don Carlos, y al cabo de pocos
días fue llamado al cuarto de los príncipes; causandoles tan buena impresión
que, a partir de aquel día, fue un habitual a las reuniones.
Ascenso fulgurante. Carlos IV creyó haber encontrado el espíritu libre que
buscaba. Cuatro años más tarde, el ı5 de noviembre de ı792, lo nombró primer
Secretario de Estado y del Despacho sustituyendo al conde de Aranda. Previamente
el ya rey Carlos IV lo había nombrado Gentilhombre de Cámara de Su Majestad en
ejercicio, Sargento Mayor de Guardias de Corps con grado de Teniente General,
Caballero de la Gran Cruz de Carlos III, y finalmente le concedió el título de
duque de la Alcudia con Grandeza de España de primera clase y le designó
Consejero de Estado. Al acceder a primer secretario de Estado era ya, por tanto,
grande de España, máxima jerarquía nobiliaria, y consejero de Estado, máxima
jerarquía política. No hay duda de que Carlos IV seguía un plan muy bien
diseñado.
El reinado de Carlos IV coincidió plenamente con la Revolución Francesa y con el
régimen napoleónico. Evitar la contaminación revolucionaria en España fue el
propósito del rey, pero en su opinión tanto Floridablanca como Aranda
fracasaron, y nombró a Godoy con el objetivo in extremis de salvar la amenazada
vida de Luis XVI. De este primer reto salió airoso, pues a pesar de la condena y
ejecución del rey francés, y de la poco favorable guerra subsiguiente con la
Convención Nacional, consiguió firmar la paz en Basilea el 22 de julio de ı795
en unas condiciones muy beneficiosas para España, que recuperó todas las plazas
y territorios ocupados cediendo a cambio la mitad de la isla de Santo Domingo,
pérdida mínima en comparación con las sufridas por las otras naciones
contendientes. El 4 de septiembre Carlos IV concedió a Godoy el título de
Príncipe de la Paz. Y dos años después, el rey lo casó con su prima María Teresa
de Borbón, hija del Infante don Luis, un claro matrimonio de Estado puesto que
el objetivo del soberano era asociarlo a su familia y situarlo por encima de los
grandes y de cualquier estamento, dentro de la esfera de sacralidad e
intangibilidad del monarca. "Por esta idea, toda suya", resumía Godoy, "me colmó
de favores, me formó un patrimonio de su propio dinero, me elevó a la grandeza,
me asoció a su familia y ligó mi fortuna con la suya".
La Ilustración alcanzó su cima en el reinado de Carlos IV. El nada sospechoso
Blanco White afirmó que el Príncipe de la Paz "promovio bajo su tutela la
libertad de pensamiento con múltiples reformas, y fue el periodo más favorable
para España desde la muerte de Felipe II". Por otro lado, el general Foy,
encarnizado enemigo de Godoy, reconoció, sin embargo, que mereció el
reconocimiento de la patria y de la humanidad, pues hizo más por la industria,
las artes y las ciencias durante ı5 años que cuanto se había hecho bajo los tres
reinados anteriores. Godoy llamó a formar parte del Gobierno a Jovellanos y
Saavedra, como secretarios de Estado de Gracia y Justicia y de Hacienda,
respectivamente, dentro de un proyecto general de dar cabida en la
administración del Estado a insignes ilustrados, como ya había hecho con
Meléndez Valdés, Eugenio Llaguno, Juan Pablo Forner, Leandro Fernández de
Moratín o Estanislao de Lugo.
Suprimió impuestos a las clases trabajadoras e industriosas para estimular el
acceso a la propiedad a todas las capas sociales, y adoptó medidas para ir
suprimiendo las manos muertas, lo que le acarreó la enemistad de parte del clero
y la nobleza. Se preocupó por la elevación del pueblo, creando multitud de
instituciones educativas, culturales y de fomento de las artes, con una visión
de largo alcance de gran modernidad, pues defendía que "para salir de su
abyección y su ignorancia no es bastante a la inmensa muchedumbre saber leer,
escribir, contar, medir y hacer dibujos: necesita también saber pensar, y esta
necesidad se ha descuidado por todos los gobiernos. Sin que se enseñe a todos a
juzgar y a discurrir por obra propia suya, valdría mejor no enseñar nada".
Certero diagnóstico del analfabetismo funcional, enemigo de la auténtica
libertad de pensamiento.
La Revolución. Pero tuvo que enfrentarse a dos enemigos, uno temible, la
Revolución Francesa y su encarnación posterior en Bonaparte, quien recorrió
triunfalmente Europa sometiéndola a su dictado, a los que resistió evitando la
contaminación revolucionaria y la tiranía imperial, y otro menor, la oposición
interna, que fue, a la postre, la que lo derrotó. Ante Napoleón, cuyo poder
aumentaba día a día, llevó una hábil política de tira y afloja, de concesiones y
negativas, que condujo, por un lado, a la catástrofe de Trafalgar, pero, por
otro lado, logró mantener la integridad del reino en los dos mundos, "única
España en las naciones de la Europa a quien la Francia o la Inglaterra no
hubiesen sojuzgado, ni mutilado en sus dominios durante ı5 años", concluía así
sus Memorias.
En dos ocasiones, para satisfacer las demandas de Napoleón, se vio obligado a
declarar la guerra contra Portugal con el fin de cerrar los puertos portugueses
a la armada inglesa. En la primera, nombrado generalísimo de las fuerzas
españolas, logró Godoy la capitulación del ejército portugués en una fulminante
ofensiva, sin dar tiempo a que entrasen en juego las tropas francesas. El 6 de
julio de ı80ı se firmó la Paz de Badajoz, por la que se garantizaba la
permanencia de la monarquía portuguesa y se devolvían todas las plazas
conquistadas salvo Olivenza y su territorio, lo que causó gran irritación a
Napoleón, que se vio burlado en su sinuoso intento de dominar la península
ibérica, calificándolo como "uno de los reveses más espectaculares que he
sufrido durante mi magistratura". Hasta tal grado dominaban los adversarios de
Godoy la opinión pública que la brillante acción militar fue menospreciada,
llamándola peyorativamente "guerra de las naranjas", y su incontrovertible
triunfo personal fue minusvalorado y ridiculizado.
Seis años más tarde, Napoleón, en el ápice de su gloria y poder, quiso someter
definitivamente a Portugal. Para ello se firmó el Tratado de Fontainebleau por
el que se concretaba la colaboración hispano-francesa en la invasión del
territorio portugués que se dividiría en tres principados feudatarios del rey de
España, el norte para los reyes de Etruria, el sur para el Príncipe de la Paz y
el centro a resultas de la respuesta de la casa de Braganza. Napoleón
garantizaba a Carlos IV sus territorios al mediodía de los Pirineos y se
obligaba a reconocerlo como Emperador de las Américas. Pero incumplió los
términos del acuerdo, comenzó antes de tiempo a introducir tropas en España y
exigió la entrega de los territorios españoles al norte del Ebro, a cambio de
Portugal. El príncipe de la Paz, que creyó que con el tratado quedaba España a
salvo de cualquier asechanza francesa, vio a tiempo la perfidia del emperador y
con el objetivo de mantener la integridad territorial y preservar la monarquía,
quiso trasladar al rey hacia el sur. Pero el motín de Aranjuez lo impidió, se
dejó vía libre al ejército napoleónico y la familia real quedó en manos del
Emperador.
Su exilio y muerte. ¿Cómo es posible que se llegara a este despropósito? En los
mismos días que se concordaba el tratado de Fontainebleau, el príncipe de
Asturias escribió una carta secreta a Napoleón pidiendo su protección y la mano
de alguna princesa de su familia. Formaba parte de la fallida conjura de El
Escorial, que Carlos IV descubrió a tiempo y en la que Fernando y sus cómplices
pretendían derribar a Godoy y derrocar al rey. Seis meses después lo realizaron
en Aranjuez. Creyeron que Napoleón venía a ayudarles y le abrieron el camino. El
corso vio el cielo abierto y jugó con la división de la familia real.
Encarcelado en el castillo de Villaviciosa de Odón, Godoy quedó absolutamente al
margen de los catastróficos sucesos posteriores. Fernando VII y su camarilla
fueron a Bayona, sin armas, sin defensa, sin garantía ninguna, y como el mismo
emperador por mofa dijo un día, "hasta sin pasaportes", con la insólita
pretensión de que el advenedizo autoproclamado Emperador, a cambio de la entrega
de las provincias al norte del Ebro, reconociera como rey de España al heredero
de una de las monarquías más antiguas de Europa. Napoleón les comunicó nada más
llegar que la dinastía Borbón sería sustituida por la Bonaparte. El desenlace
fue la entrega de la Corona española y el exilio de la familia real, seis años
de guerra terrible, la vuelta de Fernando VII, la imposición del absolutismo y
la represión sin miramientos de los constitucionalistas, la pérdida de los
territorios de ultramar, y para colofón, tras la muerte del rey, el comienzo de
las guerras carlistas. Nada parecido al gobierno de Carlos IV, aunque en el afán
cainita de buscar culpable se le haya achacado contra toda racionalidad a Godoy.
No regresó el Príncipe de la Paz a España. A los 4ı años la abandonó acompañando
a los reyes en su exilio, y 43 años más tarde murió en la miseria en París.
Entre tanto Fernando VII embargó todos sus bienes y títulos, inició una causa
contra él, que por falta de pruebas y de verdadero proceso, dio lugar a que en
ı847 Isabel II firmara su completa rehabilitación con la devolución de bienes y
títulos. Al tiempo le autorizaba a regresar a España, pero ya demasiado viejo no
pudo cumplir su anhelo de regresar a la patria y falleció el 4 de octubre de
ı85ı. El presidente de la primera República, Castelar, firmó un decreto en ı873
por el que se declararon bienes nacionales todos los pertenecientes al secuestro
de Godoy.
Una loable iniciativa del Ayuntamiento de Badajoz, apoyada por la Junta de
Extremadura y la Diputación Provincial, ha propuesto traer el cuerpo de Godoy,
enterrado en el cementerio parisino del Père-Lachaise, a su ciudad natal, al
tiempo que se erigirá un monumento en su honor en una de las plazas más
céntricas de la ciudad pacense. Esperemos que sirva de estímulo para un
reconocimiento generalizado e imparcial de su imagen histórica.
Enrique Rúspuli (1935), filósofo, fue finalista del Premio Nacional de
Literatura con La Beltraneja, Cardoso y Godoy (1992).
(+) 'Memorias de Godoy. Primera edición abreviada de ‘Memorias críticas y
apologéticas para la historia del reinado del Señor D. Carlos IV de Borbón’' (La
Esfera de los Libros). Estudio preliminar y edición: Enrique Rúspoli. Sale a la
venta el próximo martes.
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NOTICIAS
FRANJA DIGITAL. 9 de marzo de 2008.
Cinca Medio
Jornadas sobre la Guerra de la Independencia
-Comarca del Cinca Medio, Cehimo y ayuntamiento de Monzón organizan las
conferencias-
FD \ El día 10 de Marzo comienzan en Monzón las jornadas con la inauguración y
una conferencia de manos del profesor D. Enrique Solano Camón titulada "Napoleón
Bonaparte como heredero de la Revolución jacobina francesa. Su política
expansionista".
Para el martes 11 "Del motín de Aranjuez al levantamiento del 2 de mayo en
Madrid. Mor de Fuentes en la refriega" por el profesor D. José Antonio Salas
Ausens.
El miércoles 12 de marzo es el turno del Dr. D. Ramón Guirao Larrañaga con su
conferencia "La ocupación del Altoaragón por los franceses al inicio de la
Guerra de la Independencia".
El viernes 14 se cerrará el ciclo en Monzón con la conferencia "La ocpación de
Monzón por el ejército francés. El sitio del castillo de Monzón de 1813 a 1814"
por el profesor D. Leonardo Blanco Lalinde.
Todas las conferencias se impartirán en el salón de actos de la Casa de la
Cultura de Monzón (Avda. del Pilar, 47) a partir de las 19:30 horas.
Durante las jornadas se realizarán recorridos por el Castillo y visitas a las
Minas.
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NOTICIAS
TERRA/ACTUALIDAD/CULTURA. 12 de marzo de 2008.
'José Bonaparte. Un rey republicano' desmonta la leyenda negra del monarca
Manuel Moreno Alonso, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de
Sevilla, ha presentado hoy la primera biografía de José Bonaparte escrita por un
español, en la que se desmonta gran parte de la leyenda negra que durante
doscientos años ha rodeado a este 'rey republicano'.
José Napoleón I, conocido como 'Pepe Botella' o 'el intruso', fue rey de España
de 1808 a 1813, después de participar en la Revolución Francesa, haber sido
diputado, senador, ministro, embajador y, por último, rey de Nápoles.
Moreno Alonso, que califica a Bonaparte como el primer 'rey republicano', ha
recordado que durante su gobierno 'estuvo rodeado por fervorosos Jacobinos de
ideas absolutamente republicanas'.
'Antes de venir a España José había hecho la Constitución de Córcega y la de
Nápoles, así que la opinión difundida de que la Constitución de Bayona fue
dictada por Napoleón es errónea', ha señalado el autor de 'José Bonaparte. Un
rey republicano en el trono de España'.
Cuando 'La esfera de los libros' le propuso realizar la biografía, Manuel Moreno
Alonso, miembro de la International Napoleonic Society, se encontró con un
'personaje fascinante, empequeñecido por la gran mayoría de historiadores
napoleónicos'.
'Todos los personajes importantes de su época, como Sieyes, Fouché y Talleyrand,
se movían alrededor de él como auténticos aduladores', ha destacado el
historiador.
La biografía, que se entronca en la colección de la Guerra de la Independencia
desarrollada por la editorial, saca a la luz varias anécdotas que contradicen la
imagen de hombre débil y abúlico con la que José Bonaparte ha pasado a la
historia.
'Lo mejor que hizo fue evitar que los males del país hubieran sido mayores', ha
declarado Moreno Alonso. 'Quiso ejercer de rey y no de jefe del ejército de
ocupación'.
Esta revisión histórica, que presenta a los guerrilleros como bandidos y a la
intelectualidad del lado de los franceses, no oculta las grandes sombras del
reinado napoleónico.
'Su mayor error -dice el autor sobre Bonaparte- fue llegar a España sin conocer
a los españoles y querer hacer una Constitución para el pueblo sin contar con el
pueblo'.
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