LA OCULTACION DEL CUERPO DE SAN PASCUAL

La Iglesia de Vila-real durante la Guerra del Francés
Por José Miguel Moliner Callergues

Artículo publicado en la Revista Cadafal - Mayo 1992

1.- Política Religiosa de los franceses en España.

Las Tropas Napoleonicas que invadieron la Península Ibérica eran vistas por los españoles como portadoras de los males engendrados por la Revolución Francesa, y uno de los más temidos eran los ataques y persecuciones a la Iglesia Católica. El profesor Pabón lo señala como un error de Napoleón en su política española, infravalorando los sentimientos religiosos del pueblo español (1).
La Iglesia Española fue una gran perdedora en la Guerra del Francés, dado que sufrió en sus bienes materiales la larga duración del conflicto: desaparecieron la mayor parte de los ornamentos de oro y de plata acumulados durante generaciones en los lugares sagrados, especialmente los que se conservaban en los monasterios, y lo que no expoliaron los franceses con saqueos y multas, fue entregado a los patriotas españoles para cubrir los gastos de la guerra.
Mas duraderos en sus efectos, por que atacaban en su derecho el patrimonio eclesiástico, fueron las leyes que promulgaron tanto los franceses como las Cortes de Cádiz. Entre los decretos dados por Napoleón en Chamartín en Diciembre de 1808, uno suprimía la Inquisición y otro reducía el número de los conventos a la tercera parte. Todavía más radical fue su hermano José I, suprimió todos los conventos y monasterios ( ya veremos como, coincidiendo con la entrada de los franceses en Vila-real, los franciscanos abandonaron su convento y no volvieron hasta que no se retiraron las tropas napoleonicas). Los conventos de monjas también, no fueron abolidos, sino reducidos. También se trató de llevar a delante la desamortización promovida por Godoy, el favorito de Carlos IV, que Fernando VII había paralizado, y se creo una Dirección General de Bienes Nacionales, donde por primera vez aparece este nombre aplicado a los bienes confiscados a la Iglesia. El patrimonio del Clero secular no fue afectado por estas medidas, aún cuando se les requirieran prestamos más ó menos voluntarios.
En el bando patriótico, las Cortes de Cádiz también suprimieron la Inquisición y pusieron en venta los bienes de los conventos suprimidos por los franceses. Pero estos decretos de las Cortes solo se dirigían contra la Iglesia detentadora de bienes materiales y no pretendían disminuir su poder espiritual. No debemos olvidar la importancia de la religión en la guerra contra los “impíos” franceses, y como buena muestra de esto se puede considerar la publicación de sus numerosos catecismos civiles (2).

2.- Actitud de las Dominicas de Vila-real durante la ocupación.

Conocida la política religiosa napoleónica, no nos puede sorprender el miedo que la llegada del invasor suscitaba entre la población eclesiástica de Vila-real que preveía los estragos que, efectivamente, realizaron alrededor de los distintos lugares sagrados de la villa mientras estuvieron. De ese pánico absoluto a los franceses se derivan los reiterados abandonos de su convento que hicieron las monjas dominicas (3).
Al poco tiempo de iniciarse la guerra, el 27 de Junio de 1808, la Junta de Gobierno de Vila-real comunica a las dominicas la conveniencia de que abandonaran el monasterio, a fin de salvaguardar su dignidad y pudor ante los males que amenazaba la guerra. Las religiosas decidieron permanecer de momento en su convento al no conocer de cerca el peligro anunciado.
El 3 de Marzo de 1810, con la primera presencia de franceses en la villa, las domicas abandonaron el convento y se refugiaron en casa del Rector de la Parroquia de Onda. Se alejaban así de los enfrentamientos del Puente Nuevo donde, el 9 de Marzo y a las orillas del Mijares, habitantes de pueblos cercanos plantaron cara heroicamente a las tropas invasoras. Un monolito de piedra recuerda este combate que libraron contra el francés la gente de Castellón, de Almazora y de Vila-real. Las religiosas continuaron escondidas en nOnda hasta finales de mes, y el día 26 decidieron volver a su convento después de comprobar que el peligro había pasado.

 



El monolito de la defensa del Mijares
 


La segunda salida fue más repartida, y así, quince monjas salían el 15 de Junio del año 1810 hacia Valencia, tres hacia Castellón, dos más a Burriana, dos a Benicarló, tres a Onda, una a Artana y otra a Vall d´Uixó. Cuatro días después volvieron cuatro religiosas, pero el día 28 tuvieron que huir todas, unas se dirigieron a Valencia y otras a Ayodar. El motivo de la huida fue la llegada a Morella de los franceses, desde donde amenazaban toda la zona de Castellón (4). Esta ausencia también fue la más larga, y hasta el 18 de Febrero del año siguiente no volvió la priora del convento acompañada de otras seis religiosas. Las otras volvieron, unas el 6 de Abril y otras el 15 de Mayo.
El peligro de una nueva ocupación de las tropas francesas hizo huir otra vez a las dominicas a Ayodar, y cuando el ejercito napoleónico llegó a Vila-real el 21 de Septiembre de 1811, ocupa el monasterio de Corpus Christi y lo transforma en enfermería, para lo cual destrozan el barandaje de todas las celdas. Aún con esto las monjas regresan al convento el 21 de Enero de 1812 cuando Vila-real todavía estaba ocupada por los invasores. Cabe recordar que los franceses habían abolido únicamente los conventos masculinos y habían dejado reducidos los de religiosas. Después de esta fecha las dominicas no dejaron el convento durante el resto de la guerra.

3.- Saqueos y abandonos de las iglesias de Vila-real

Está claro que la Guerra del Francés no afectó solamente al convento de dominicas y que también otros lugares sagrados vieron interrumpidas sus actividades e incluso fueron ocupados por tropas militares.
Así la Capilla de la Sangre, que ya había sufrido diversos abandonos y cierres durante su historia, dejó de prestar culto durante todo este período bélico.
La Iglesia de San Jaime, donde el 14 de Enero de 1807, había vuelto a celebrarse la Misa, vió perturbados los actos religiosos que se celebraban. Las tropas francesas llegaron a saquearla y la utilizaron como cuadra para las caballerías (6).
El Convento de la Virgen del Roser, donde se guardaba el sepúlcro de San pascual, fue abandonado por los Alcantarinos con la llegada de los franceses y cerrado en aplicación de la orden del rey José respecto a los conventos masculinos. Todos los bienes pasaron a manos de la Dirección General de Bienes Nacionales, la cual en un escrito del 10 de Julio de 1812 hablaba de “ la iglesia de ex-religiosos descalzos “ (7).
Entre tanto relacionada con la expulsión de los Franciscanos de Vila-real está la decisión de participar en la lucha de uno de sus religiosos, el padre Asensio Nebot, conocido como el “Frare” ( Fraile), y que se puso al frente de una partida de guerrilleros que acosaban a las tropas francesas por toda la provincia de Castellón.

4.- El sepúlcro de San Pascual

La veneración del Santo estaba ya muy extendida dentro y fuera de Vila-real (9) y los vecinos de la Villa querían que su cuerpo descansara en un lugar apropiado y velaban por la perfecta conservación de sus restos.
Ya en la noche del 16 de Abril de 1619 ( no hacia ni un año que el papa Pablo V había beatificado a San Pascual ), se produjo un motín por los temores del vecindario a que los frailes franciscanos hubieran vendido como reliquia la cabeza del santo, los tumultos no respetaron ni la presencia del Santísimo Sacramento dentro de la iglesia. Los amotinados se llevaron el cuerpo del santo y lo depositaron en la parroquia de San Jaime, creyendo que allí estaría mejor guardado. Una vez restablecido el orden y aclarados los falsos rumores, la reliquia volvió a la capilla del Convento del Roser y puesta en un hueco del altar de la Purísima Concepción.
No fué este el último traslado del cuerpo del santo, y en Septiembre de 1640 se dispuso otra capilla dentro de la misma iglesia. Como esta quedó pequeña por la afluencia de la devoción popular, se construyó otra mayor, y el cuerpo se llevo provisionalmente a otro sepulcro al lado del altar mayor. Finalmente, el 27 de Abril de 1681, los restos del santo quedaron ubicados en el sepulcro barroco de la nueva capilla.


 


Decoración barroca de la antigua celda del Santo.
 


5.- La ocultación del cuerpo de San Pascual

Las reliquias del santo reposaron tranquilamente en este lugar hasta la Guerra del francés. A comienzos de Junio de 1811, los alcantarinos escondieron el cuerpo por miedo a los destrozos y saqueos que pudieran provocar los soldados invasores preparándole un escondite “ en la bóveda que hay encima del coro parroquial, bajo la escalera de madera por la que se sube al campanario que está al frontis de dicha pieza y convento, arrimado a la pared del frontis, en el rincón de la izquierda que mira hacia el mar “(10).
Los autores de la ocultación fueron Vicente Sorribes y Joaquín Sanchís y los religiosos Javier Barreda y Pascual Vilar. El obrero fué Pascual Nebot Cabrera, pero desconocía que se estaba escondiendo, dado que solo vió un arco de grandes dimensiones.
Los frailes habían depositado el cuerpo de San Pascual dentro de un arca forrada de piel color naranja por fuera y de seda azul por dentro con galones dorados y colgaduras plateadas. Esta caja estaba dentro de otra, más modesta, pintada de color oscuro y con la cubierta jaspeada, que media ocho palmos de longitud, tres de anchura y dos y medio de profundidad, todo esto cerrado con tres cerraduras de latón que se abrían con una única llave. Este arcón fué el que vio el obrero.
Al lado del cuerpo del santo se depositó un certificado que contenía los trámites que tenían que realizarse y que aseguraban la autenticidad de la reliquia. Un duplicado de este documento, con la llave del arcón, se entregó al guardián de la comunidad, que sustituyo a Mosen Vicente Sorribes.

 


El mariscal Suchet
 

Los temores de los frailes estaban bien fundamentados, ya que al poco tiempo de la llegada a Vila-real de los franceses, el 8 de Octubre de 1811, el general Suchet ordenó por medio del gobernador de Castellón, el traslado de los restos de san Pascual Baylon desde su convento a una de las capillas de la Iglesia Parroquial. Para cumplir esta orden se dirigió al convento del Roser una comisión compuesta por dos capellanes, el alcalde y el secretario del Ayuntamiento además del comandante militar de la villa, escoltados por una guardia de soldados en previsión de cualquier incidente. Una vez registrado todo el convento no encontraron en ningún lugar el cuerpo del santo y, seguidamente informaron al Gobernador de Castellón de la ausencia de la reliquia suponiendo un posible traslado u ocultación por parte de los religiosos (11).
Desconocemos los motivos que indujeron al general Suchet a ordenar el traslado del cuerpo de san pascual. Entre los posibles está el que quisiera llevarse la reliquia, pero también el que deseara conservarla en buen estado, ya que podemos recordar que los franciscanos que la guardaban habían de haber abandonado totalmente su convento. A favor de esta última hipótesis está la aceptación de la petición del Ayuntamiento que ahora veremos.
Una vez pasado cierto tiempo, el 10 de Marzo de 1812, la Junta y Ayuntamiento de Vila-real solicitaron al Gobernador General del Reino de Valencia que si se encontraba el cuerpo del santo, se les permitiera volver a depositarlo en su urna y capilla donde estaba antes de la desaparición, y destinando dos o tres presbíteros y un ayudante ó sacristán para su conservación.
Las autoridades contestaron apenas una semana después comunicando que la petición debía de realizarse por conducto del prelado eclesiástico ordinario, y finalmente, el 10 de Julio, el Administrador de Bienes Nacionales, de quién dependía el convento incautado, autorizó la petición del municipio.
Una vez obtenido el permiso de la autoridades francesas, el Ayuntamiento comisionó a Mosen Vicente Canós, presbítero ecónomo de San Jaime, el día 17 de Julio para pedir al Obispo de Tortosa la oportuna licencia y facultades a un representante para proceder al descubrimiento y traslado de las reliquias: también se pidió autorización para nombrar a un sacerdote al cuidado del santo. En cuatro dias el Obispo respondió nombrando al mismo sacerdote Mosen Canós como encargado de proceder a la recuperación y traslado de los restos escondidos.
Don Vicente Canós inició los trámites del descubrimiento de la reliquia tomando declaración jurada a todos los que habian intervenido en la ocultación, y una vez conocido el lugar donde estaba escondido, se convocó a autores y testigos del acto a efecto de reconocer la autenticidad de las reliquias, y al Alacalde y Sindicos del Ayuntamiento para proceder formalmente a la nueva ceremonia. Esta diligencia se realizó a las nueve horas del dia 31 de Julio de 1812, y se en contro la reliquia tal y como habia sido escondida hacia poco menos de un año. Seguidamente se procedió a colocar el cuerpo de San Pascual dentro de su urna para la veneración y visita de todo el pueblo.
Los frailes volvieron a ocuparse del cuerpo del santo cuando volvieron al convento de la Virgen del Roser, una vez retirados los franceses de Vila-real, a comienzos de Julio de 1813. Los alcantarinos volvieron a abandonar el convento durante el Trienio Liberal (12), pero desconzco loa avatares por los que pasó el cuerpo del santo durante ese breve período.

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NOTAS:
(1) PABON, J.: Las ideas y el sistema napoleónico.
(2) DELGADO, S: Guerra de la Independencia. Proclamas, bandos y combatientes. Madrid 1979.
(3) Para las salidas y abandonos del Convento de Corpus Christi: TRAVER, B.:Historia de Villarreal 1909, y del mismo autor: “Efemerides de Villarreal” en el semanario Villarreal, 1935, donde también se señala que las monjas de Alacñiz tambien tuvieron que abandonar su convento.
(4) ROCAFORT, J: Libro de las cosas notables de la Villa de Castellón de la Plana, Castellón 1945, pp.214-216. Consta también la huida de los religiosos de Castellón y Vila-real.
(5) TRAVER, B:Historia de..., P.314
(6) TRAVER, B:Historia de..., P.261
(7) Escrito que forma parte del expediente para el descubrimiento del cuerpo de San pascual Baylón, depués de haber estado oculto en la bóveda del templo. Archivo Municipal de Vila-real (A.M.V.).Doc..nº1676
(8) Una vez acabada la guerra, el “Frare” se convirtió en un conspirador liberal e intervino en el fracasado intento de asesinar al General Elio. Finalmente se exilió a Gibraltar.
(9) TRAVER, B:Historia de...,habla de las distintas visitas que los reyes de España han realizado al sepulcro del santo para venerarlo.
(10) A.M.V. Nº1676, y SARTHOU CARRERES, C.”Ocultación del cuerpo de San Pascual en Villarreal durante la guerra de la Independencia” en Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura. 1927, pp. 18-27.
(11) Una copia de la comunicación se encuentra en BALBAS CRUZ, J.A.:El libro de la provincia de Castellón, 1892 (Reed. 1981),pp. 738-740, y en TRAVER,B:”Efemerides...”,p.88.
 

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